Rocha Moya se burla: cinismo institucional en tiempos de crisis
- Carlos Avendaño

- 6 feb
- 2 Min. de lectura

Rocha Moya y el descaro del cinismo sin límites. Al todavía gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se le preguntó sobre la detención del alcalde morenista de Tequila, Jalisco, Diego Rivera. Y fiel a su estilo -ese que mezcla burla, evasión y soberbia- respondió con una frase que ya compite por un lugar en el museo del cinismo político: “No sé lo de Sinaloa, menos lo de Tequila”. Así, sin pudor, sin-vergüenza, y, sobre todo, sin responsabilidad.
Que un gobernador admita públicamente que no sabe lo que pasa en su propio estado ya es grave. Que lo diga en tono burlón, cuando Sinaloa lleva casi dos años hundido en una espiral de violencia, es una bofetada en la cara de los ciudadanos.
Aquí sí aplica, sin rodeos ni corrección política, el viejo refrán popular: “El doctorado no quita lo tarado”. Porque no se trata de grados académicos, sino de sensibilidad, de capacidad y de compromiso, de virtudes ausentes en este gobierno.
La declaración ocurrió nada menos que durante la conmemoración de la promulgación de la Constitución en la ciudad de Querétaro. Ironías de la vida: se celebra el Estado de Derecho mientras quien debería garantizarlo se ríe de su propia incompetencia.
No estamos para chistes, gobernador. No estamos para ocurrencias. No estamos para respuestas de cantina.
Sinaloa no vive una anécdota, vive una tragedia. No enfrenta rumores, enfrenta balas. No sufre percepciones, sufre muertos, desaparecidos y miedo cotidiano. Pero mientras el estado arde, Rocha Moya se hace el desentendido. Mientras la violencia se normaliza, el poder se burla. Mientras la gente exige respuestas, el gobierno ofrece sarcasmo.
Este es el verdadero rostro del Rochismo: cinismo sin límites, evasión como política pública y burla como respuesta institucional. Y luego se preguntan que, si por qué la confianza se encuentra perdida y extraviada, pues por qué nadie les cree. Por qué Sinaloa se siente solo, porque cuando el gobernador no sabe, no quiere saber y encima se ríe, el problema ya no es la inseguridad: es quién está sentado en la silla del poder…
El diputado federal Mario Zamora plantea que Sinaloa puede pasar de territorio señalado a territorio solución, apostando por un modelo basado en ciencia, salud pública, regulación estricta y desarrollo económico legal. La idea es clara: crear una industria farmacéutica altamente regulada para uso médico -opioides para manejo del dolor y derivados de cannabis con fines terapéuticos- con trazabilidad total y cero tolerancias a desvíos ilegales.
El planteamiento parte de una realidad incómoda: mientras millones de personas en el mundo carecen de tratamientos médicos adecuados, los mercados ilegales crecen donde no existen rutas legales y científicas.
La apuesta es estructural: quitarles mercado y futuro a las economías ilegales, sustituyéndolas por empleo formal, ciencia, salud pública y oportunidades reales para los jóvenes. Sinaloa tiene talento, experiencia productiva y capacidad logística para integrarse a nuevas cadenas globales de valor. El mensaje es directo, incluso para Estados Unidos: sin ciencia, regulación y desarrollo económico legal no hay combate real al problema. Sinaloa puede pensar en grande. México puede ser parte de la solución…




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