Rocha Moya y el factor que podría alterar el cálculo político de Morena
- Carlos Avendaño

- hace 2 días
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El miedo no sería que Rocha Moya se entregara, sino que hablara. Se Presume que existen indicios de que el ex gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, estaría buscando entregarse a las autoridades estadounidenses.
Si esta versión llegase a confirmarse como cierta, el mayor problema para MORENA no sería la entrega, sino lo que pueda hablar.
Porque un político de esta calaña puede enfrentar un proceso judicial, pero lo que resulta políticamente devastador es que decida colaborar con los fiscales para obtener mejores condiciones legales.
Porque en cualquier investigación de alto perfil, el activo más valioso no siempre son los documentos, sino que muchas veces son los testimonios.
Por esto, la pregunta sería ¿Qué sabe Rocha Moya? Y, sobre todo, qué estaría dispuesto a declarar si considera que esta cooperación puede favorecer su situación jurídica.
Si este escenario llegara a presentarse, el expediente dejaría de girar únicamente alrededor de Rubén Rocha Moya y podría proyectarse hacia otros actores políticos, dependiendo de la información que eventualmente aportara y de la evidencia que pudiera corroborarse.
Naturalmente que esta hipótesis explica por qué el caso genera tanta tensión política. No porque exista una confesión pública ni porque haya una cooperación confirmada, sino porque la sola posibilidad altera todos los cálculos del poder. Hasta el día de hoy, no existe ninguna confirmación oficial de que Rubén Rocha Moya haya solicitado entregarse ni de que exista alguna negociación con las autoridades estadounidenses.
Pero lo que sí existe son las versiones periodísticas, los análisis y un intenso debate político. Sin embargo, en política las preocupaciones no siempre nacen de los hechos consumados, sino que muchas veces nacen de lo que un protagonista podría decir.
Porque los expedientes se construyen con documentos, pero algunos gobiernos, han temblado por tan solo un testimonio. Y si alguna vez Rubén Rocha Moya decide hablar, el problema dejaría de ser exclusivamente suyo, y hasta podría llegar a convertirse en el problema de muchos más…
El blindaje tiene fecha de caducidad. “Si los Estados Unidos presentan las pruebas, entonces se entregaría a Rubén Rocha Moya”. Esta frase parece sencilla, pero políticamente pesa toneladas.
Con esta absoluta oración, se derrumba aquel argumento de que el gobernador bajo licencia Rubén Rocha Moya goza de un blindaje absoluto. Porque una cosa es respaldar políticamente a un aliado mientras no exista un expediente que satisfaga los requisitos legales.
Pero otra cosa muy distinta, es asumir el costo de desobedecer un tratado internacional si las pruebas terminan llegando.
Hasta el día de hoy, el Gobierno Federal ha sostenido una posición muy específica: no ha dicho que Rubén Rocha Moya sea inocente, sino que ha dicho que los Estados Unidos deben acreditar sus acusaciones conforme al procedimiento legal.
Esta diferencia es enorme. En otras palabras, el mensaje parece ser por demás más que claro: “Mientras no haya pruebas suficientes, hay respaldo, pero si aparecen, entonces cambia el escenario”. Por lo que esto convertiría el supuesto blindaje en una protección condicionada, no en un cheque en blanco.
La política tiene una memoria corta, pero un extraordinario instinto de supervivencia. Ningún gobierno sacrifica su estabilidad por un solo personaje cuando el costo puede alcanzar grandes dimensiones internacionales.
Por ello, el verdadero expediente no está en Culiacán, sino el que está en Washington. Y mientras este expediente permanezca incompleto o reservado, MORENA puede cerrar filas alrededor de Rubén Rocha Moya.
Pero si las autoridades estadounidenses presentan las pruebas que superen los estándares exigidos por el tratado de extradición y las autoridades mexicanas las consideran suficientes, el discurso político podría cambiar con la misma velocidad con la que hoy se repite la palabra “respaldo”. En política, los apoyos suelen durar exactamente lo que duran las circunstancias, debido a que el poder protege mientras conviene. Porque después, simplemente administra los daños…
De acuerdo con lo expresado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en una de sus conferencias matutinas, no confirmó el regreso de Rubén Rocha Moya al Gobierno de Sinaloa.
Su respuesta fue prudente: “Vamos a esperar, no nos adelantemos”. Además, Sheinbaum Pardo señaló que, según su entendimiento, la Constitución de Sinaloa no establece un plazo específico para que un gobernador con licencia se reincorpore, por lo que esa decisión corresponde al propio Rubén Rocha Moya y a la evolución de las investigaciones.
También reiteró que, hasta este momento, los Estados Unidos no había entregado pruebas a México y que la Fiscalía General de la República es la autoridad competente para investigar el caso. Desde una lectura política, esta postura deja abiertos tres escenarios: 1.- Regresa si considera que existen condiciones políticas y jurídicas para hacerlo. 2.- Permanece con licencia mientras continúe la incertidumbre sobre el caso. 3.- La decisión se retrasa para evitar un mayor costo político tanto para el gobierno federal como para MORENA.
Lo que sí puede inferirse de las declaraciones de Sheinbaum Pardo es que el Gobierno Federal evitó comprometerse públicamente con una fecha o con un respaldo explícito al retorno inmediato de Rocha Moya. La respuesta fue deliberadamente cautelosa y deja margen para que la situación evolucione conforme avancen las investigaciones o surjan nuevos elementos




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