¿Encuesta o dedazo con perfume de democracia?
¡Y colorín colorado, la encuesta nunca llegó! MORENA ya tiene carta para el 2027: Imelda Castro Castro, la flamante senadora con licencia. Pero aquí viene la pequeña pregunta que seguramente nadie quiere contestar: ¿En dónde estuvo la encuesta morenista? Porque durante semanas nos hablaron de democracia interna, de escuchar al pueblo y de que sería la ciudadanía quien tendría la última palabra. Y al final de cuentas, todo apunta a que la última palabra la tuvo el Comité Ejecutivo Nacional de MORENA.
Puertas cerradas, decisión tomada y asunto arreglado. ¡Pero qué manera tan moderna de practicar la democracia! Porque resulta que ni los sinaloenses fuimos consultados, ni siquiera los propios morenistas tuvieron la oportunidad de elegir mediante una encuesta abierta en todo Sinaloa.
Entonces surge otra pregunta, ¿Para qué tanto circo, maroma y teatro? Y aquí aparece otro asunto que tampoco podemos ignorar, Imelda Castro es una figura con una larga trayectoria dentro de MORENA, pero políticamente ha mantenido cercanía con el grupo identificado con el Rochismo cuando eran perredistas. Por esto la designación inevitablemente genera más preguntas: ¿Cambio de rumbo o continuidad del mismo grupo político? Porque si lo que Sinaloa necesita es una nueva etapa, cuesta trabajo entender por qué la respuesta termina siendo colocar nuevamente a una figura vinculada al mismo entramado político de Sinaloa. Y ojo: hablar de cercanía política no significa afirmar que exista complicidad criminal alguna. Las acusaciones contra cualquier funcionario o grupo deben de probarse ante las autoridades y mediante los procedimientos legales.
Pero políticamente sí podemos hacernos otra pregunta: ¿Por qué MORENA decidió por los sinaloenses en lugar de permitir que los sinaloenses decidieran por ellos mismos? Porque el pueblo puede equivocarse y los partidos también. Pero cuando un partido presume que “el pueblo manda” y después decide a puerta cerrada quién será su carta para gobernar, entonces alguien tendrá que explicar en dónde quedó aquel famoso mandato popular. Y aquí está otro gran detalle, sin lugar a dudas que el 2027 será el verdadero examen, porque justamente que ahí no habrá CEN de MORENA que decida, no habrá dirigentes que ordenen, no habrá discursos que alcancen, porque simple y llanamente estará la boleta frente al elector. Y frente a la boleta electoral, cada sinaloense tendrá la libertad de premiar, de castigar o de simplemente mandar al archivo las promesas de quienes hoy creen tener la elección resuelta antes de que comience legalmente.
Porque Sinaloa tiene memoria, y también tiene algo que ningún partido puede controlar: “el voto”. Así que, si MORENA cree que ya tiene asegurado el 2027, pues adelante, que disfruten la fiesta. Porque todavía falta lo más importante, y es el preguntarle al dueño de la casa qué opina de los nuevos inquilinos. Y como dice el viejo refrán: “Es la misma gata, nomás que revolcada”





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