"La sucesión que ya empezó en Sinaloa".
- Carlos Avendaño

- hace 20 minutos
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Dice el dicho que no hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla. Y en la política mexicana esto suele traducirse en una sola cosa: la sucesión empieza mucho antes de que se termine el mandato.
En Sinaloa, el todavía gobernador Rubén Rocha Moya ya enfrenta esta por demás que cruda realidad política. Porque más allá de lo que establezca el calendario constitucional, el reloj político de MORENA ya empezó a correr sin pararse.
El partido oficial acordó que para la tercera semana de junio estarán definidas las designaciones de quienes llamarán -con el habitual lenguaje creativo de la política mexicana- “promotores de la defensa de la Cuarta Transformación” esto en todos los estados en donde habrá elecciones para gobernador.
Traducido al español político: los aspirantes que comenzarán a posicionarse rumbo a las campañas del próximo año para que mejor se entienda estimado lector. Una fórmula que, sin ser técnicamente campaña, cumple perfectamente la función de arrancarla. Mientras tanto, el marco legal del proceso electoral sigue siendo una incógnita. La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo parece haberse quedado en el congelador legislativo, lo que apunta a que el proceso de 2027 se jugará prácticamente con las reglas actuales.
Pero MORENA no parece dispuesto a esperarse. Al contrario: todo indica que el partido ya escucha pasos en la azotea y que prefiere ordenar la sucesión con el tiempo anticipado. El problema es que cuando arranca la carrera por la gubernatura, inevitablemente ocurre algo que la política conoce muy bien: quien gobierna empieza a perder la centralidad de la política, porque los reflectores se mueven y junto con ello las lealtades también. Y esto se da, porque el poder empieza a migrar hacia quienes buscan suceder al actual mandatario. En el caso de Sinaloa, el escenario no es en nada sencillo.
El ambiente sociopolítico sigue golpeado por los efectos de la violencia y por las consecuencias económicas que esta situación ha dejado en todo el estado. Esto convierte la elección de 2027 en un terreno electoral mucho más complejo de lo que MORENA quisiera admitir. A todo esto, se suman otros temas que siguen en el aire: la discusión sobre la reelección inmediata, el nepotismo político y las reformas electorales que, por ahora, parecen haber nacido sin suficiente respaldo para prosperar.
Pero mientras el marco legal sigue en tela de duda, lo que sí es un hecho es que las aspiraciones políticas ya se calentaron. En MORENA Sinaloa se habla de más de media docena de aspirantes que buscarán la candidatura. Y cuando la sucesión empieza, el poder comienza a moverse. Así tal cual y como bien lo dice el conocido y viejo refrán: “Muerto el rey, viva el rey”




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