Rubén Moreira solicita derecho de réplica en “La Mañanera” “¿Quién vigila al ‘Detector de Mentiras’?”
- Javier García
- 23 ago 2025
- 2 Min. de lectura

Ciudad de México, 23 de agosto de 2025: Actualmente la política mexicana vive un episodio que puede marcar un precedente en la relación entre el poder político y la comunicación gubernamental.
El diputado federal Rubén Moreira Valdez, coordinador del Grupo Parlamentario del PRI, solicitó ejercer su derecho de réplica en la conferencia presidencial, después de acusar que en las emisiones del 13 y 20 de agosto se manipularon sus declaraciones en la sección “Detector de mentiras”. Así lo dio a conocer en su cuenta (x)

Este asunto se ha debido a qué. El espacio de “La Mañanera” ha funcionado no solo como plataforma de comunicación del Ejecutivo, sino también como escenario de confrontación política, donde se exhibe, acusa y descalifica a actores opositores.
El hecho de que un legislador reclame su derecho de réplica en este mismo foro abre un debate interesante. ¿Puede un espacio de comunicación oficial, convertirse en tribuna política, y mantener equilibrio y credibilidad?
¿Y si llegará a negar esa posibilidad de réplica a quienes acusa, tendrá credibilidad el oficialismo?
Moreira argumenta que la Constitución, la Convención Americana de Derechos Humanos y la Ley Reglamentaria en materia de Derecho de Réplica obligan a garantizar este derecho.
En términos jurídicos, el legislador se encuentra en terreno sólido; los precedentes de la Suprema Corte confirman que incluso instancias gubernamentales están obligadas a rectificar cuando difunden información inexacta.
Pero el asunto va más allá de lo legal.
La disputa expone una tensión central: no solo el derecho a comunicarse, sino también el derecho a defender la honra.
“La Mañanera” se presenta como un espacio de transparencia, pero en la práctica ha funcionado como un aparato narrativo del poder, donde la línea entre información y propaganda se desdibuja de manera evidente.
El reclamo de Moreira coloca a la Presidencia en una posición incómoda. Conceder la réplica implicaría abrir la tribuna presidencial a un opositor con capacidad de confrontar la narrativa oficial en su propio espacio.
Negarla, en cambio, reforzaría la percepción de que “La Mañanera” es un foro unilateral, impermeable a la crítica y poco comprometido con la pluralidad democrática.
Más allá de la figura de Moreira y del PRI, el episodio es estratégico y abre la discusión sobre cómo se administra la comunicación gubernamental en un país polarizado.
¿Es “La Mañanera” un ejercicio de transparencia o un tribunal político sin contrapesos?
La respuesta no está en los comunicados, sino en la forma en que la Presidencia atienda esta solicitud
Lo que está en juego no es solo la reputación de un legislador, sino la vigencia de un principio fundamental: el derecho ciudadano y político de responder a la palabra del poder.
En última instancia, la democracia no se sostiene únicamente en cifras y discursos, sino en la posibilidad de confrontar versiones y equilibrar narrativas.
Lo que está en disputa es si en México el derecho de réplica será respetado como garantía democrática, o relegado como un recurso incómodo frente al monopolio de la palabra presidencial.








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