En Tequila no solo se añeja el agave; también se recicla el poder.
- Carlos Avendaño

- 11 feb
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En tequila jalisco También se pone a prueba la solidez institucional. La designación de una alcaldesa interina tras la detención del alcalde —quien enfrenta investigaciones por presuntos vínculos con el crimen organizado y otros delitos— abrió un debate que va más allá de nombres propios.
El relevo fue aprobado conforme al procedimiento legal. Eso es un hecho. Pero la legalidad no siempre agota la discusión pública.
La nueva autoridad municipal no es una figura externa al gobierno anterior; formaba parte de su entorno político. Y aunque ello no constituye responsabilidad jurídica alguna, sí plantea una pregunta legítima: ¿puede un relevo proveniente del mismo círculo político representar una ruptura real o es simplemente una transición administrativa?
En contextos donde existe una investigación penal abierta contra quien encabezaba el gobierno municipal, la exigencia ciudadana no es únicamente continuidad operativa, sino señales claras de recomposición institucional.
El debate tampoco gira en torno a un video difundido en redes sociales donde la ahora alcaldesa aparece cantando un corrido polémico. Cantar no es delito. El punto es simbólico: cuando un municipio enfrenta cuestionamientos por presuntas infiltraciones del crimen organizado, los símbolos importan más que nunca.
La sesión extraordinaria que oficializó el nombramiento no fue unánime. Hubo votos en contra. Y en democracia, las minorías también advierten.
La pregunta de fondo no es si la nueva alcaldesa merece una oportunidad.
La pregunta es si el municipio merece un cambio estructural que despeje cualquier sombra de continuidad política.
Porque cuando una administración cae bajo investigación y el relevo proviene del mismo entorno, la exigencia ciudadana no es sospecha: es sentido común institucional.
Gobernar no es solo sustituir cargos. Es reconstruir confianza.




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