top of page

¿QUÉ VIENE?

Cuando decidimos organizarnos socialmente bajo un esquema de política gubernamental, la intención era clara: construir una convivencia donde la vida en comunidad fuera, en la medida de lo posible, armónica y funcional.


Para ello se crearon leyes e instituciones que, con el paso del tiempo, han buscado adaptarse en una constante idea de mejora.


Sin embargo, en México esa aspiración parece lejana.

Cada vez que se aproximan los procesos electorales, se repiten prácticas que ya no sorprenden, pero sí preocupan: posibles abusos, actos fuera de la legalidad, manejo poco transparente de recursos y una guerra sucia que erosiona la confianza pública.


Hoy, al menos en Colima, lo que se percibe rebasa incluso esa normalización.

Resulta contradictorio que, mientras se impulsa una reforma electoral que plantea la reducción del gasto como uno de sus ejes principales, comiencen a observarse dinámicas de posicionamiento anticipado que difícilmente pueden asumirse como espontáneas.


A esto se suma una narrativa que intenta justificar o minimizar estos hechos, estableciendo diferencias que, para muchos ciudadanos, resultan poco convincentes. Subestimar así a la ciudadanía no solo es un error, es una señal preocupante.


El problema adquiere mayor dimensión cuando se coloca en el contexto actual: inseguridad, impunidad y una percepción creciente de injusticia.


En ese entorno, observar a actores políticos que aspiran a dirigir el rumbo del país, incurriendo en prácticas que contradicen el marco legal que deberían respetar, genera una inevitable sensación de desencanto.


La paradoja recuerda, en cierta forma, a ese experimento donde la realidad parece depender del punto desde el cual se observa.


Frente a ello, la responsabilidad no puede recaer únicamente en quienes ejercen el poder.

Como ciudadanos, corresponde reaccionar. Denunciar cuando sea necesario, pero también reflexionar, evaluar y decidir con responsabilidad el rumbo que queremos respaldar.

Puede ser incómodo. Puede ser duro.


Pero es, sin duda, absolutamente necesario.


MICROCUENTO:

Y como el navajas, miro pa’ un lado, miro pa’l otro… pero ahora viendo a todo mundo. Jacosidad, celebración y vino, mucho vino. Copa en mano, viandas en otra, murmullo y música en los oídos. Una experiencia para todos los sentidos.

Larga vida al Sábora Fest.


 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación

​AYUDANOS CON TU  DONACION 

✨ ¡Ey, humanx! ✨ Sabemos que amas el drama, los chismecitos intelectuales y esos debates que te hacen cuestionar si la vida es una simulación. 💭 Pero para seguir desatando el caos informativo de calidad, necesitamos tu good karma.

Monto

50 MXN

100 MXN

250 MXN

Otro

0/100

Comentario (opcional)

Con tu apoyo  nos ayudas! 

a darle más vida a este espacio. y juntos podemos crear contenido aún más fresco, disruptivo y brutalmente honesto. Más análisis, más salseo político, más arte que te rompa el coco.

Haznos el paro y dona! Que el algoritmo no decida qué ves. Hazlo por la cultura, por el chisme con causa, por la info sin filtro. 🚀

👉 Dona ahora y sé parte del desmadre con propósito.

Espacio pogado

bottom of page