¿Transformación o monarquía hereditaria?
- Rosario Vélez

- hace 1 día
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Durante años Morena señaló el nepotismo como símbolo de la vieja política. Hoy ese debate regresa…Andy López Beltrán busca candidatura en Tabasco.
Morena construyó buena parte de su narrativa política señalando los excesos del viejo régimen: el amiguismo, el influyentismo y la herencia del poder entre familias políticas.
Durante años convirtió el combate al nepotismo en bandera discursiva y en símbolo de ruptura con el pasado. Hoy, ese mismo discurso vuelve a colocarse bajo escrutinio.
La salida de Andrés Manuel López Beltrán —Andy— de la dirigencia nacional de Morena para buscar una candidatura en Tabasco no es únicamente un movimiento electoral interno.
Es una decisión política que inevitablemente reabre uno de los debates más sensibles dentro del partido gobernante: dentro de la llamada transformación.
Por eso el movimiento de Andy López Beltrán trasciende la lógica de una candidatura local. Se lee como un mensaje político hacia dentro y hacia fuera del partido.
El debate no gira únicamente sobre si Andy López Beltrán tiene o no derecho a competir políticamente. Como cualquier ciudadano, lo tiene. La discusión de fondo es otra: qué mensaje envía Morena cuando entra al terreno electoral en medio de un discurso que históricamente condenó el nepotismo y la concentración de poder.
La política también vive de símbolos. Y los símbolos pesan. Más aún cuando Morena ha insistido en representar una ruptura con el pasado.
Por eso la eventual candidatura de López Beltrán abre una discusión nacional sobre coherencia política, congruencia partidista y legitimidad dentro del movimiento.
Y aquí vale la pena detenernos y dejar sobre la mesa una pregunta que todo ciudadano debería hacerse:
Si la Cuarta Transformación prometió romper con las viejas prácticas del poder… ¿Realmente cambió el sistema o algunos hoy se ven en la necesidad de buscar fuero desde el poder?




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